Nutrición Integral y comportamiento en niños

Poco se sabe del efecto que tienen nuestras emociones en los alimentos que consumimos y como éstos tienen efecto directo en nuestras emociones y por tanto en nuestra manera de relacionarnos con los demás y actuar ante los problemas o situaciones de la vida. Lo que comemos y lo que sentimos diariamente afectan la composición bioquímica de nuestro cuerpo, esto sucede porque todas nuestras células son muy inteligentes y en su intento por sobrevivir toman lo que tengan cerca de ellas para construir tejido, órganos, hormonas y producir energía entre otras funciones importantes para mantenernos con vida; no obstante, el tiempo determinará la calidad de vida que tengamos, basándose en lo que le hemos dado a nuestras células para sobrevivir, principalmente en los primeros años de vida.

Joel Fuhrman, médico con 25 años de experiencia en Medicina Funcional menciona que el mayor daño genético se produce desde que nacemos hasta los 10 años, esto se debe a que cuando somos pequeños nuestros genes son más susceptibles a cambios y alteraciones producidos por factores externos; dichos factores se derivan principalmente de la deficiencia de nutrientes y emociones negativas que vivimos diariamente.

En la actualidad un niño promedio está habituado desde que nace al consumo excesivo de azúcares, alimentos procesados y químicos provenientes de plásticos, aditivos y colorantes; dichos alimentos, en su mayoría, se almacenan como toxinas en el tejido adiposo, el cual produce hormonas inflamatorias que dañan los tejidos, incluyendo el tejido del sistema nervioso. Por otro lado la falta de alimentos ricos en vitaminas y minerales ocasiona un desequilibrio en el cuerpo que evita que tanto el sistema nervioso como el sistema inmune realicen sus funciones de manera adecuada, de aquí que surjan trastornos como la hiperactividad, el déficit de atención, la hostilidad, la irritabilidad y la apatía, entre otros problemas de salud como alergias.

El Dr. Benjamin Feingold cesó la hiperactividad en niños eliminando los alimentos coloreados y los aditivos alimentarios. Asimismo el Dr. Abram Hoffer y la Dra. Ruth F. Harrell en sus estudios trataron con niños que tenían déficit de atención e hiperactividad con vitaminas, principalmente del complejo B y vitamina E, además de cambiar su dieta.

Andrew Saul, científico ortomolecular menciona en su libro “Cúrate tu mismo” que la deficiencia de Vitamina B12 puede producir, fatiga, lentitud de pensamiento, apatía, demacración, degeneración de la médula espinal, mareos, malhumor y confusión, además de falta alta de apetito. También menciona la importancia de la serotonina, uno de los neurotransmisores más esenciales, como responsable de la sensación de bienestar, felicidad y sosiego tanto en los niños como en adultos, para esto se recomienda una ingesta alta de lentejas, frijoles, semillas de calabaza, entre otros alimentos.

Por otro lado las emociones negativas como el estrés, miedo, inseguridad o soledad, así como la sobreprotección, originan la secreción de hormonas inflamatorias y ocasionan también que el cuerpo elimine a través de sus procesos de excreción vitaminas y minerales produciendo deficiencias e inflamación. Este estado de estrés constante en los niños puede llevar a ocasionar  irritación, falta de claridad de pensamiento, negativismo e inclusive dificultad para relacionarse con los demás sin que ellos sepan exactamente lo que está ocasionando esa sensación de irritación, llegando a sentirse aún más irritados. Esto puede originar una cadena de emociones en donde una genere otra similar permaneciendo un estado de estrés crónico. Enseñar a los niños a manejar sus emociones, su estrés y reflexionar sobre los acontecimientos que los hacen sentir así tiende a mejorar su estado de ánimo y su temperamento.

Por estos motivos es muy importante que desde casa se les enseñe a los niños buenos hábitos para adquirir un estilo de vida saludable. Enseñarlos a que se alimenten adecuadamente, para que ellos sepan cuales alimentos les da energía, los hace sentir de buen humor, felices y activos, así como actividades que los inviten a reflexionar, aumentar su empatía, manejo de emociones, resolución de problemas entre otras,  es la base para una buena relación tanto en casa como en la escuela y la formación de un adulto pleno y exitoso.

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