Las cosas no cambian, pero tu si puedes cambiar

“Tengo esperanzas que con el tiempo cambie”, “Ojalá ahora si el gobierno deje de robarnos” “Espero que mi marido me traiga flores”

¿Te suenan estas frases? Seguramente así es. Tendemos a querer que los demás hagan todo por nosotros, que nos lean la mente y hagan lo que nosotros queremos que hagan. Vivimos con expectativas de que las situaciones cambien a nuestro favor, pero te pregunto ¿Qué estas haciendo para cambiar tu?

Hace poco una cliente entró a mi consultorio y me dijo, “Me siento destruida, mi marido volteo a ver a otra mujer y me molesté mucho” a lo que pregunté “¿Qué pensaste cuando viste a aquella mujer?” y me dijo “Que estaba muy guapa y tenia un cuerpo perfecto” y le pregunté “¿Y cuando la viste y pensaste eso que hiciste?” a lo que respondió “Pues voltear a ver si mi marido la estaba viendo y en efecto la estaba viendo, así que me molesté mucho y durante una semana estuve muy sensible, esperando que fuera cariñoso, me abrazara, me dijera que me quería, etc.” Cuando le pregunté “¿Tu le dijiste que lo querías?” Se quedo en silencio.

Definitivamente esta chica era hermosa, sin embargo, ella no lo podía ver por sus propios condicionamientos y programas que tenía en su mente. Era insegura y eso la hacia tener miedos, así que al ver a una mujer que para su gusto era más bonita que ella inmediatamente quiso confirmar su creencia vigilando si su marido la veía, y al hacerlo esto confirmó su creencia.

¿Qué hubiera pasado si esta mujer no le hubiera dado importancia a la chica guapa? No se hubiera sentido amenazada y no se habría sentido con esta necesidad de atención y amor. Tal vez ella misma habría tomado la iniciativa de abrazar, besar y decirle te quiero a su marido. ¿Algo cambio? No, la chica guapa ahí seguía, su esposo igual la volteo a ver, lo que realmente cambió fue la decisión que ella tomó y lo que se permitió sentir en ese momento, se sintió segura de si misma, tanto que no le importaría ver a mil chicas bonitas, ella sabría lo que valía y se permitía ser feliz.

Otro ejemplo muy claro es cuando tenemos una mala relación con alguien. Llegas a la oficina, odias a tu jefe o algún compañero de trabajo y esperas e incluso rezas porque algún día te digan que esa persona conoció a una alemana, se casó e inesperadamente tuvo que irse del país. Pero eso no pasará jamás y lo sabes. Lo único que te queda es hacerte responsable de la situación y tienes varias maneras de reaccionar, cambiar de trabajo donde te sientas tranquilo y feliz o enfocarte en lo positivo de esa persona antes que en lo negativo. Ambas parecen muy sencillas pero difícil de hacer, no obstante, aquí es donde radica la diferencia entre una persona exitosa y plena a una persona frustrada y enojada con la vida, SABER TOMAR DECISIONES y salir de su zona de confort. Si cambias de trabajo tal vez serás feliz, la persona que tanto odiabas seguirá en el mismo puesto y seguirá siendo la persona odiosa que no puedes ni ver en pintura, es decir LA SITUACIÓN NO CAMBIÓ, pero tu sí, tu te fuiste. En el otro escenario igualmente, la persona sigue siendo la misma, pero al momento en que tu decides prestar atención a otras cualidades, habilidades o actitudes de esa persona, parecerá como si la persona es alguien totalmente diferente, sin embargo, la situación sigue sin cambiar, fuiste tú el que decidió poner su atención a lo positivo no a lo negativo.

Créeme tu vida puede cambiar radicalmente si tan solo te enfocas EN TI, en mejorar tu versión de persona, en desarrollar habilidades positivas, pensamientos positivos y ser congruente en actos y pensamientos y por supuesto en amarte lo suficiente para poder reflejar y dar ese amor cambiando todo aquello que te rodea.

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